Por Alejandro Grimson
La atracción fatal de la pregunta "¿En qué momento se jodió Argentina?" contiene una trampa: supone que hay una fecha única, definitiva, precisa, donde toda nuestra historia, que podría haber sido esplendorosa, se jodió se una vez y para siempre. Hay fechas muy relevantes, por supuesto, y enseguida iremos en su procura. Sin embargo, conviene interrogar a la pregunta: "¿Está usted seguro que la Argentina se jodió en un solo momento?". La tentación es grande. Unos dirán 1930, con el primer golpe de Estado. Otros dirán 1945, con el surgimiento del peronismo. Otros escogerán 1955, cuando la violencia política antiperonista derrocó a Perón después del alucinante bombardeo de la Plaza de Mayo. Más cerca, casi nadie dudaría de que nos volvimos a joder en 1976, con terrorismo de Estado y desindustrialización.