Por Ricardo Auer
Hubo un claro enfrentamiento entre el cristi-kirchnerismo camporista y el cardenal Jorge Bergoglio. Probablemente no ocurra lo mismo con el Papa Francisco, quien seguramente se ocupará primordialmente de una gran diversidad de problemas inherentes a la propia Iglesia y a una expansión de su influencia mundial. Lejos estará Francisco de convertirse en un exorcista de los problemas argentinos. Por la magnitud de su influencia mundial, no podría ser jamás un Papa “peronista”, a pesar de su conformación doctrinaria, afín a la del justicialismo.
