Por Martín Rodríguez
Se cumplen 35 años de democracia, un buen momento para hacer un balance de nuestro Nixon.
Con la democracia no se come, ni se educa, ni se cura... pero con la democracia se manda. Eso habrá pensado Menem, que era un lector de Alberdi, que era un lector de Rosas. Menem fue la llegada de un civil (demasiado civil) que dijo: "¿dónde está el poder?". Le dijeron "ahí" y fue "ahí". Menem fue el poder. No está siempre bien esto. No es perfecto. No es hora de embellecer a nadie. No hay nada peor que una adhesión estética tardía. El menemismo fue juzgado. Sin embargo, viene bien hacer mejor las cuentas a esta hora de la noche que se están por cumplir 35 años de democracia y nos miramos en el espejo: "espejito, espejito, cuál es la presidencia más bonita". Y lo de siempre: recitamos el Preámbulo con la voz ronca del viejo caudillo de Chascomús.





